martes 5 de junio de 2007

W5

Si entre nosotros se halla algún estudiante de periodismo (no es mi caso, yonotrabajodeesto) o alguna persona de carácter curioso (que va a ser que, yo al menos, sí) conocerá la teoría de las cinco W.

W5 son las cinco preguntas a las que cualquier información, de carácter noticioso, debe responder para que sea completa y para lograr que las personas se enteren, de la manera más clara y completa, de lo que está sucediendo. Estas preguntas son: dónde, cuándo, cómo, quién y por qué (where, when, how, who y why... por eso las cinco w). Un buen periodista debe poder responder las cinco preguntas, aunque no le importe o sepa del tema. Mucha más información a tiro de google.

Lejos de comentar una profesión que sólo he practicado por diversión en varias revistas de ámbito estudiantil quiero subrayar esas cinco preguntas. En verdad que son preguntas que, aparte de los tres mosqueteros filosóficos con los que todos nos hemos enfrentado, cualquiera siente crecer en si cuando se entera de una noticia de alguien cercano.


Me acabo de sentir 20 años mayor por recordar esta canción.

Está claro, eso sí, que cuando nosotros estamos afectados como seres cercanos, para bien o para mal, por una noticia nuestro interés tiende a infinito. Algunas veces tenemos esa manía de interrogar, por ejemplo, como Perales… sin entender que el amor es una simple mirada o un simple escrito y que hay razones del corazón que la razón no entiende. Otras padecemos esa mala costumbre de ventilar una buena noticia sin darle la importancia que merece, sin celebrar, sin felicitar, inmersos en el famoso ritmo de producción.

En la vida, para entender estas cuestiones (y más, extrañamente, si son propias), hace falta de tiempo. Me recuerdo a mi mismo buscarlo y cada cuál se examine, si apetece, a si mismo.

martes 24 de abril de 2007

Microrrelato

En la nueva Web reserva de palabras se reúne un importante número de palabras en desuso que han sido apadrinadas por los internautas con el fin de salvarlas del olvido. Esta iniciativa fue tomada por la Escuela de Escritores de Madrid y la Escola d'Escriptura del Ateneo Barcelonés, y durante unas semanas los internautas pudieron hacer sus aportaciones.

Ayer, con motivo del Día del Libro, de las 17:30 h a las 23:00 h se abrió un espacio en la Web mencionada en que se podía participar con un microrrelato de no más de 600 caracteres que incluyera al menos dos de las diez palabras más votadas (bochinche, gaznápiro, alféizar, zangolotino, zaguán, damajuana, botarate, balde, escuchar (sic) y cachivache). Ahora ya no constan las bases, pero creo que en mayo se emitirá el fallo del microrrelato ganador, cuyo autor será premiado con un curso de verano de la Escuela de escritores.

Yo no he participado, pero me he tomado las bases como un ejercicio, que aquí os dejo:

Apoyado en su alféizar, la frescura del atardecer primaveral trae consigo extraños sonidos que, aunque escucho, no logro entender. Cierro los párpados y aguzo el oído.

- ¡Serás botarate! ¡Anda y entra en casa, que contenta me tienes!

Con la oreja retorcida, se tropieza con los escalones del zaguán. Dentro se oyen cucharas que chapotean ya en la sopa.

-¡Abuela, que me hace usted daño!
-¡Calla, mocoso, o te mando a la cama sin cenar!

Me palpo la oreja.

-Abuela, ¿puedo repetir?

Sabía que tendría reservado aún un cazo humeante. Si cierro más los ojos, tal vez pueda olerlo.

Y ya que hablamos del tema: ¿alguien de vosotros ha apadrinado alguna palabra?

miércoles 28 de febrero de 2007

Las brujas vuelan en avión

No he escrito un libro, no he tenido un hijo y no he plantado un árbol.

El tema botánico me parece demasiado fácil.

Tener un hijo es más cuesta-arriba y, llamáme carca, antes de eso me gustaría cambiar de estado civil.

Así pues, he decidido que siempre puedo escribir un libro.

Además la manida frase habla de escribirlo no de publicarlo. Pero, ya que estamos…

domingo 25 de febrero de 2007

Octavas de un viajero por tierras de España



La senda que recorro se ilumina,
acariciada por la suave luz,
y exhibe ante una vetusta encina
una excelsa silueta a contraluz.
Mi cerebro, al verla, se imagina
el alivio de su libre testuz,
que en otro tiempo sufrió duras cargas.
¡Crueles fueron sus jornadas, y amargas!

Encaramado en un monte, en lo alto,
un nuevo ejemplar negro resplandece.
Su piel luce un irisado cobalto,
que a su lado otro brillo languidece,
y su fiera cabeza de basalto
en su poderío se enorgullece.
Con afilados cuernos adornado,
soberano se impone en su reinado.

Mi camino prosigo bajo el cielo,
entre las áridas peñas de agosto
y junto a ríos que son mi consuelo.
Una sombra cruza el sendero angosto:
es de aquél que, bajo el fuego o el hielo,
acompaña al viajero en el congosto.
Lo observo admirado de su presencia,
monumento de una terrible ausencia.

Me envuelve la nocturna y dulce seda
con que al caminante premia el estío
y me abrigo al calor de una fresneda,
agotado de no hallar caserío.
Termino el alimento que me queda
y enrosco los miembros en mi atavío.
El sueño mis párpados adormece,
ya mi mente de conciencia carece.

Recuerdan los ojos de la memoria
de aquel ser el fin salvaje y cruento,
que ya su símbolo es ahora historia
y en el eco se apagó su lamento.
El último de ellos quedó en la gloria,
su adiós concluyó el crudo tormento.
De duros paneles son los vestigios
que pueblan la tierra de los prodigios.



jueves 22 de febrero de 2007

Neologismos I: Analfalingüismo


Apócope de analfabetismo y aféresis de bilingüismo.

jueves 8 de febrero de 2007

Cari... eres guapa

Piensa en una persona que tengas en gran estima.

Una persona por las que te lanzas y no tienes miedo de hacer cualquier cosa.

Una de esas personas que se lanzan por ti, sin esperar nada a cambio.

Reconozco que tengo la suerte de tener varias personas así.

Hoy hablo de Mar.

Que Mar no sea, ni vaya a ser, mi pareja no cambia para nada esta situación.

Perdonen si soy borde pero… yo si tengo amigas. Las parejas han venido, se han ido, han vuelto... se ha repetido el círculo... pero mis amigas siempre estuvieron conmigo. Y siguen.

Mar y yo tenemos la manía de despistar al universo, mareándolo un poco. Cuando nos llamamos o vemos tendemos a estirar el tiempo, cambiar alguna ley de la gravedad, liarla de todas las maneras posible, reír, llorar y cosas de esas.

Además tenemos un extraño acuerdo. Yo no puedo llamarle guapa a ella y ella no puede llamarme cari (de cariño).

Yo que tengo el guapa como coletilla (por suerte ella sólo me llamó cari una vez... ahora lo hace para fastidiarme). Por lo demás puede parecer raro que alguien pida que no la llames guapa. Yo creo que es precisamente por eso. Descubrí que, en verdad, es bueno. Esa tontería hace que cuando hablo con ella piense en no herirla llamándola guapa. ¿Curioso? Sí.

Las palabras tienen poder.

A ahora, con su permiso... voy a hablar con Mar.

Y, si han pensado en alguien y les apetece… hagan también su llamada.

lunes 5 de febrero de 2007

Por una estantería

Los últimos días los he dedicado a montar una estantería, y no una cualquiera: una para libros, y de dimensiones considerables. Ya iba siendo hora, porque, la verdad, intentar buscar un libro determinado entre casi cincuenta cajas se puede convertir en toda una odisea.

Cuando ya logras montarla, empiezas a traer cajas de libros, a abrirlas y a revolver su contenido. De buen principio constatas algo: todos no van a caber. Así que hay que hacer selección. Y dado que la librería está en la sala, siempre existe esa manía de que hay que colocar sobre todo los libros tapa dura y lomo florido. Sí, que quede bonito. Y si pertenecen a una misma colección, mejor que mejor.

Una vez que los has encontrado todos y ves que aún te queda espacio, pasas a elegir otros que comparten editorial, por aquello de seguir intentando mantener una uniformidad que se conserve en un par de estantes y evitar que unos, por su color, forma y encuadernación, desentonen con los otros.

Aún queda espacio. Los criterios estéticos se agotan. Ahora toca elegirlos por su contenido: éste era bueno, este no y se queda en la caja, este no lo he leído, pero es de tal autor, este tampoco, pero es de tal otro autor,... y aún no ha terminado la selección de libros.

En todo este proceso, he llegado a las siguientes conclusiones:
  1. Que la estética auténtica del libro está en su interior.
  2. Que mi ignorancia resalta aún más al tener a la vista tantos libros que aún no he leído.
  3. Que mi padre era más listo, porque sólo se compraba un libro después de haberse leído el anterior (él sí que podía afirmar que había leído todos los libros que tenía).
  4. Que, aficionado como era él a comprarse los premios Planeta, fue una pena que no llegara a vivir lo suficiente para leer En busca del unicornio.
Quiero leer.